Colectivo Silesia

Atención Primaria personalizada o la innovación tautológica.

por Javier Padilla

Salud crea equipos asistenciales de referencia en atención primaria para ofrecer atención personalizada.

 

Modelos de Atención a Pacientes Crónicos, Modelos de Coordinación Asistencial Interniveles, Sistemas Integrados de Salud… y ahora, Atención Personalizada.

 

La noticia anterior igual se podría haber titulado “Salud crea equipos asistenciales de referencia en atención primaria para ofrecer atención primaria”, pero es difícilmente justificable una nota de prensa con un titular tautológico.

 

La intensificación de los ciclos de recambio de las mercancías se aplica también a los modelos de organización o, mejor dicho, a las palabras que utilizamos para nombrar esos modelos. Surge una nueva forma de llamar a algo, se explota en forma de cursos, jornadas, simposios, publicaciones, observatorios, planes y programas, y cuando ya se ha los rendimientos de su explotación empiezan a ser decrecientes, se pasa a otra cosa. Eso pasó con la Atención Primaria, cuya esencia va cambiando de nombre periódicamente para decir lo mismo, invirtiéndose más tiempo, esfuerzo y recursos en su denominación que en dotarla de recursos materiales. Ese ciclo de conversión y agotamiento de los modelos asistenciales recuerda al que dibujábamos en un post anterior, y que podría redefinirse de la siguiente manera.

 

Adaptación del gráfico Mercancía-Capital-Mercancía’ a los cambios de modelo asistencial en salud.

 

Lo extinto no parece ser la apuesta por un modelo asistencial cercano al paciente (accesible), polivalente, resolutivo y longitudinal (bueno, la parte longitudinal a lo mejor sí que está socialmente más extinta), sino que es el marco discursivo de términos como “comunidad”, “cuidados”, “continuidad”,…, lo que parece que no se adapta al marco dominante (el que convierte cualquier nuevo modelo organizativo en una oportunidad de hacer el el ciclo siga girando).

 

Ante esa necesidad de reconvertir las palabras con las que seguir nombrando la Atención Primaria parece que la nueva moda se separa de la visión comunitaria y se acerca a los discursos que se acercan a la personalización. La personalización, utilizada como lo opuesto a la colectivización (quiero creer que no se refieren a humanización, que también hay a quien le mola ahora), yerra al renunciar a la mirada comunitaria y colectiva de la Atención Primaria, para acercarla, enarbolando el discurso de la “medicina personalizada”, al paradigma marcado por la atención hospitalaria. Si con “personalizada” quieren decir “longitudinal” (siempre atención por parte de los mismos profesionales), no hay más que decirlo; si con “personalizada” quieren decir “que adecúe la prestación a los requerimientos de la persona” eso siempre se ha llamado “práctica clínica” y es bastante opuesto al uso de protocolos uniformizadores e incentivos deshumanizadores.

 

Hace tiempo que la Atención Primaria corre detrás de la Atención Hospitalaria intentando adaptar sus discursos a las migajas que se van desprendiendo de los de éste, sin darse cuenta que juega en campo ajeno y que en esa lucha por adaptarse al discurso hegemónico está perdiendo parte de su esencia.

Las nuevas tendencias de la personalización en Atención Primaria esconden, además, la despersonalización y la negación de la autonomía y la independencia del profesional que teóricamente debe personalizar dicha atención. No sabemos cuál será el próximo hype a lomos del cual intentará cabalgar la Atención Primaria, lo que está claro es que mientras Atención Primaria siga recibiendo más palabras que recursos, las palabras seguirán sin servir de nada.

 

En las conclusiones del capítulo sobre ideología y salud pública que forma parte del libro Salubrismo o Barbarie comentábamos lo siguiente acerca de las derivas individualistas y colectivistas y lo que querían decir a la hora de hablar de salud (en general) y de salud pública (en particular):

 

“Las ideas de la clase dominante son, en cada época, las ideas dominantes”; a partir de esta afirmación de Marx y Engels podríamos plantear dos escenarios contrapuestos
en el futuro próximo:

  • Predominio del individualismo y, como consecuencia de ello, de los enfoques de salud pública basados en la persona a nivel individual, con un mayor desarrollo de la selección de riesgos basados no tanto en la epidemiología clásica como en la genética molecular.

  • Ruptura de la deriva individualista actual, como consecuencia de una fractura social completa, y establecimiento de modelos de organización social más colectivistas, lo cual traería consigo una visión de la salud pública que tomara a las poblaciones como unidad de estudio y actuación.

Así mismo, podríamos definir una situación intermedia, en la que el equilibrio entre ambas fuerzas y todas las corrientes intermedias que determinan el espectro ideológico, dibujaría el escenario final. La visión individualista y su salubrismo basado en el individuo y sus genes están en mayor consonancia con los valores de la sociedad postmoderna (la supremacía de lo estético, el narcisismo hedonista,…), por lo que, de no mediar algún tipo de disrupción histórica, el corto plazo parece marcar una intensificación de la salud pública desde la perspectiva individualista.

En esas estamos, esperando la disrupción o la muerte.

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